Sanación
Una nota sobre sanación. Muchas personas se interesan en temas de sanación, movidos por el sentimiento humano de ayudar a otros. En estos casos, puede suceder que el terapéuta confunda su rol en el proceso de sanación y crea que está sanando con sus terapias.
La realidad es que no podemos sanar a nadie que no haya decidido ser sanado. Esto nos lleva a la conclusión de que la sanación es un proceso personal que sólo puede hacerlo uno mismo. No importa cuántos tratamientos reciba una persona; si ella no está comprometida con su sanación consciente o inconscientemente, no se obtendrá el resultado deseado.
El practicante de cualquier terapia, debe tener muy claro este concepto y no comprometerse nunca con el resultado de su trabajo. El terapeuta debe manejarse profesional y amorosamente en su trabajo con el paciente. Ese es toda su labor y en eso debe ser impecable. Pero lo que haga el paciente con esa energía es algo que está fuera del alcance del terapeuta.
Evitar comprometerse y responsabilizarse con el resultado es una premisa básica para no caer en dos peligros fundamentales:
- la creencia de que se es un sanador todopoderoso mientras los pacientes responden bien al tratamiento
- caer en la tristeza, la frustración y la desconfianza en las técnicas de sanación cuando los pacientes no mejoran.
Valgan estos comentarios, no sólo para los terapeutas y facilitadores de procesos terapéuticos y de sanación.
Fragmento extraído del libro Esto es Reiki
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